Para educar hay que amar
Para educar hay que amar...
Iniciar esta página con las sabias palabras de San Marcelino Champagnat es hacer eco del lema de la escuela Marista. Partiendo de esa premisa se establece una de las características de su pedagogía, la educación se manifiesta a través del acercamiento real con el estudiante, al entorno en el cual se desenvuelve y hace vida. De allí la importancia de abrir nuevos espacios que permitan la comunicación constante a través de diversos medios; el acercamiento respetuoso que propicie una relación armónica entre el saber y el aprender, potenciar las fortalezas y convicciones, la seguridad en sí mismos.
En otras palabras, el educador marista no se limita a comunicar de forma automática una serie de conocimientos, su reto está en la formación de buenos cristianos y mejores ciudadanos, la educación como un apostolado, lograr establecer en el educando esa fibra sensible capaz de conmoverse ante la realidad social que lo rodea y tome conciencia de la importancia que representa su intervención.
Ante estas circunstancias, las expectativas sobre una nueva realidad demandan respuestas inmediatas, tener un blog es un paso adelante, una nueva forma de compartir con estudiantes y profesores en este mundo globalizado.
Ana Luisa Morán
Ana Luisa Morán

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